MAXIMATO

El periodo comprendido entre 1918-1934-35 se conoce la historia política de México como maximato,

Debido a la tendencia general a considerar que en este lapso Plutarco Elias calles ejercían una influencia determinante en la toma de desiciones de quienes gobernaron el país en ese tiempo. Con la muerte de Obregón Calles se convirtió en el “jefe máximo” de la llamada familia revolucionaria y, en su calidad de “hombre fuerte”, ciertamente se encontraba en una situación privilegiada para influir en la vida política del país. Tal influencia dio origen a que las personas que ocuparon el cargo de presidente de la republica durante esos años fueron considerados “peleles”, meros títeres cuyas acciones no eran propias si no que respondían al modo en que la diestra mano de Calles manejaba los hilos de la política. 

Sin embargo, no esta todavía del todo claro hasta donde llego realmente el poder personal de calles durante el maximato y en que consistía tal poder. Las fuentes escritas en aquella época, al calor de los intereses partidista o de grupo, muestran opiniones divergentes; por un lado esta la leyenda negra, promovida por el sector católico principalmente, de que Calles poseía un poder siniestro que infundía temor entre el pueblo, mientras que la versión contraria muestra al jefe máximo, como el hombre intachable y el patriarca bondadoso que sus seguidores quisieron ver siempre en el. 

Sin recurrir a estas posiciones extremas, se puede decir que era, ante todo, un revolucionario que heredo un gran poder político y se dispuso utilizarlo para poner en orden al país en graves momentos de inestabilidad, cuando la lucha entre fuerzas antagónicas amenazaba con impedir la reconstrucción nacional. Además, no todos los hechos de la vida pública pueden atribuirse al manejo arbitrario del jefe máximo. 

Calles ya no podía ocupar la presidencia en el periodo inmediatamente posterior al suyo y tampoco habría de utilizar después la reforma constitucional que permitía la reelección o no suseciva establecida a fin de que Obregón volviera a la presidencia. Convencido de que la democracia aun no era posible, Calles preveía un proceso paulatino que llevara a ese ideal; por tanto, en la realidad inmediata la vida política continuaría siendo impuesta en forma nada democrática. Así, Calles ideó la creación de un instrumento de imposición política sobre el presidente, para hacer posible la preservación de su poder. 

Por otra parte, Hay quienes consideran esa visión como demasiado simplista, pues aunque es cierto que Calles llego a entrometerse en exceso en la vida política nacional, su poder “no nació automáticamente (…) ni los tres presidentes de la época pueden ser considerados llenamente “peleles””. Por lo anterior y con la mayor claridad de juicio que otorga el pasodl tiempo se cuestiona ahora el papel atribuido a Calles como ejecutor que hacia y deshacía presidentes y los manejaba como “peleles” sujetos a su poder, con el fin de dirigir los hilos de la política nacional y continuar la obra de reconstrucción nacional iniciada en el cuatrienio que le toco presidir. 

Hernández Ángeles Erika

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